Día templado, si bien los últimos
fueron días de temperaturas bajas en la normalidad de un otoño que se acaba y
cede el testigo al húmedo y frío invierno, con la seguridad de que a una semana
vista, las tinieblas serán derrotadas por la LUZ.
Llegué algo más temprano de las
15:00h, que era la hora estipulada, y encontré, aparte de los primerlunenses y a
muchos amigos de Alfonso algunos de ellos comunes que saludé. La sala estaba
repleta y distribuida en grupos que elucubraban sobre el acto. Alfonso iba y
venía de un grupo a otro algo nervioso –cosa rara en él-, su hermano Juan
Ignacio sentado con los Lara y Juan –hijo de Alfonso- aquel pequeño que hacía largos en la piscina del
club de tenis ya es todo un padrazo. Lo cierto es que al acto asistieron casi
cuarenta personas. Ya estaban dispuestas en “L” las mesas para toda esta gente,
en uno de los extremos, el más al sur, nos situamos los de elprimerlunes. Cercanos
a la cruz de la ‘L’ se posicionaron Juan Ignacio y Alfonso ponentes y protagonistas
del acto, sin olvidar la colaboración de nuestro amigo Pedro que declamó la
poesía de Luis de Góngora (Córdoba 11 de julio de 1561 – ibídem 23 de mayo de 1627) tan conocida: “Ándeme yo caliente
y ríase la gente”. Otro colaborador a destacar por su aportación gastronómica
fue J. Antonio, todo el tiempo metido en faena.
¿Por qué este acto gastro-músico-literario, hoy 15 de
diciembre de 2017?
La cuestión viene a cuento porque el origen del acto tenía su intríngulis.
La cuestión viene a cuento porque el origen del acto tenía su intríngulis.