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jueves, 28 de febrero de 2013

Joselito "El Gallo" mirando hacia la Peña Bética "Rogelio" de Gelves

Anoche, me sugirió mi amigo Miguel Aragón ir a ver el partido de vuelta de las semifinales de la Copa del Rey entre el  Barca y el  Madrid a la Peña Bética “Rogelio” de Gelves. Para quién no lo sepa, Rogelio fue aquel extremo izquierdo del Betis, natural del pueblo vecino de Coria del Rio, de inmejorable  clase y mejorable pundonor, al que su entrenador ante la indolente pérdida de un balón, le dijo, “Rogelio; corre” y Rogelio contestó aquello de “correr es de cobardes”.


Había visitado otras veces la Peña Bética, para tomar alguna que otra cervecita, al solecito, en la plaza Joselito “El Gallo”, junto a la estatua del insigne torero de Gelves. Incluso alguna vez había visitado el bar de la Peña, donde el ruido de la tele, se entremezcla con vehementes conversaciones futbolísticas, chistes de sevillistas malajes y “recuerdos cariñosos” a políticos locales,  autonómicos y nacionales de cualquier pelaje y “supuesta ó impuesta ideología”



Nunca había pasado el umbral del “sacrosanto” espacio reservado a los socios, donde la acolarada conversación se transforma en tertulia y donde ocupa un lugar privilegiado la gran pantalla para ver el futbol sin complejos, ante la mirada vigilante de históricos  jugadores béticos, cuyas fotos cuelgan de las paredes; Esnaola, Anzarda, Megido, Cardeñosa, Alfonso ó Gordillo. Anoche sentí inevitablemente la necesidad de hacerme socio de la peña, de esta ya mi casa. Prontamente aparecieron socios voluntarios a apadrinar “mi colegiatura”, que ya es real, aunque formalmente hay que esperar a que mi solicitud colgada en el tablón de anuncios no sea objetada por ningún socio. Ante mi pregunta por esta circunstancia, se me ha aclarado que la Peña admite a personas de cualquier procedencia, ideología, sexo ó religión, pero no a los que tengan o sean sospechosos de tener  “antecedentes sevillistas”. Me he quedado tranquilo, porque una cosa es ser antisevillista, que no me ocurre a mí y otra cosa es ser sevillista que tampoco me ocurre a mí. Por tanto parece que la amonestación del tablón de anuncios será en breve una prueba superada.


Soy bético desde que llegué a estudiar a Sevilla allá por el año 76. Béticos son en general todos los sujetos que arriban  a Sevilla por estudios, trabajo ó cualquier circunstancia ó casualidad de la vida. Sevilla es la ciudad ideal para casualidades o contingencias de la vida, o dicho mejor, “ante cualquier contingencia, ante eventualidad cualquiera, mejor que te coja en Sevilla, y no en Londres, Filadelfia o Sebastopol”, pongamos por ejemplo.

Decía que los que arriban a Sevilla, se hacen béticos, no sabría bien explicar porqué extraña circunstancia sociológica ó porqué extraño temor a no ser bien recibido entre las “familias sevillistas”, a las que el extraño y circunspecto “inmigrado” observa, quizás equivocadamente, como portadoras de “atávicos valores”, como “figurantes” de ritos decadentes. De manera natural el arribado se alía con los individuos, digamos,  menos estereotipados, más espontáneos, más francos, menos adictos al protocolo ó al ceremonial. Conozco solo dos casos de “arribados” a Sevilla que sean sevillistas, mi amigo Pedro y mi socio Enrique, pero se trata de “sevillistas consortes”, eso lo explica todo y los amigos lo admitimos con una contingencia sevillana.

Franqueza, espontaneidad y camaradería es lo que percibí anoche, con solo entrar en el santo-sanctórum de la Peña Bética “Rogelio” de Gelves, las mismas cualidades por las que seguramente me hice bético allá por el año 76. Mi amigo Miguel Aragón, el guitarrista sereno, me dijo que después de la Peña flamenca y de la Peña bética, ya solo me falta hacerme hermano de la Hermandad del Rocío. Le he contestado que por ahora tengo bastante con “mis afiliaciones” y que mis vínculos con Gelves ya son  bastante fuertes, empiezan a ser indestructibles.

Emiliano Rodriguez
Gelves,  27 de Febrero de 2013.

martes, 20 de diciembre de 2011

peña flamenca "Alto de la Fuente" de Gelves


El pasado sábado 17 de Diciembre, tuvo lugar de forma oficiosa la inauguración de la Peña Flamenca Alto de la Fuente de Gelves. Llevamos casi un año un grupo de amigos y gente amantes del flamenco, acondicionando el local, que nos ha cedido el Ayuntamiento. Un patio delantero a modo de compás, de espacio ambiguo entre las antiguas escuelas y la Iglesia del pueblo accede a un local humilde pero suficiente, que con la colaboración de muchos hemos ido transformando en un local que empieza a ser acogedor. Ya podemos invitar a nuestros amigos a visitarnos. Invitados estáis.  Mi modesta aportación tiene que ver con las  lonas del techo, para mejorar la acústica y con el póster que he diseñado y confeccionado, con la ayuda y la financiación de PLANHO y que hemos colocado en la pared principal. Creo que ha quedado aceptablemente bien y sobre todo “marca una tendencia”, pero no incompatible con “otras tendencias”, digamos que más “vernáculas” y que pudieren ocurrir. A continuación reproduzco el texto que describe el motivo y proceso del póster.

 
Este mosaico de imágenes de cantaores y cantaoras del flamenco, no tiene pretensión académica, documental ó didáctica. Tampoco se concibe como una  obra de arte, en puro sentido. Es por ello que no procede ó no soporta actitudes de crítica relativas a las dimensiones de diferentes imágenes, calidad de las mismas y menos aun a comparaciones de estas características con la importancia artística del cantaor o cantaora,  época, “estirpe,” o condiciones más o menos ortodoxas de su cante. Nace con pretensiones más elementales, esto es, introducir calidez en un local frío, generar un entorno físico inmediato más apropiado a los usos del local. Que mejor para ir configurando un ambiente propicio al cante, que rodearnos de “actitudes” “imágenes” y “sentimientos” flamencos?


Que esto no pretenda ser una obra de arte, no implica que no conlleve, como ocurre, o debiera ocurrir, en casi todas las acciones humanas una actitud creativa, una exigencia de disciplina relativa al orden compositivo, al manejo de la técnica gráfica. Orden geométrico que da cierto margen a la improvisación. Improvisación que se genera en base, no a una investigación exhaustiva, a una exploración por archivos documentales, sino simplemente en base a las imágenes que brotan en la pantalla del ordenador a través de “Google” fundamentalmente. Esto es lo que determina básicamente el tamaño y la presencia de un cantaor ó no en este humilde póster. El otro condicionante que determina el diseño es simplemente el derivado de la geometría de la pared y el número de imágenes que admite. Imágenes determinadas en base a una distancia de visión normal de aproximadamente un metro y medio y un número de pixeles mínimos de 30 pixeles por pulgada.


Esto es lo que determina el resultado. Por ello no hay más imágenes, sencillamente porque no caben. Por ello, tomé como criterio elegir solo cantaores no vivos, aquellos que de alguna u otra forma ya son historia del cante, aunque en algunos casos, estén muy presentes en nuestra memoria. Tomada esa elección todavía el número era demasiado grande. Es por ello que volví a imponer otra condición. La que la fotografía tuviera expresión ó actitud flamenca, que fuera el reflejo de la hondura del cante, de la profundidad de un sentimiento, de la fuerza y el desgarro. El número resultante, coincide bastante con lo necesario. Aquello de hacer coincidir lo conveniente con lo necesario. En definitiva ese ha sido el criterio ó más bien conjunto de criterios. Por eso no aparecen en el poster cantaores primigenios o más antiguos del flamenco como Silverio, El Nitri, Manuel Torre y tantos otros de inmensa categoría de los que no exxite material adecuado, u otros más recientes, también muy buenos cantaores, pertenecientes a la “época folklórica” del flamenco, tales como El Sevillano, Angelillo, Canalejas y otros muchos, de los que es fácil encontrar fotografías pero no en “actitud cantaora”, sino en pose de artista de cine con el sombreo cordobés ligeramente inclinado.

 
Las fotografías son en general de Google, he procurado y espero haberlo conseguido, no haber invadido el derecho de autor en ningún caso. Los textos los he redactado en base a información de Wikipedia, es justo hacer mención a lo que esta página representa en el panorama de la cultura mundial, así como a dos páginas web divulgativas del flamenco: elartedevivirelflamenco.com y flamencoword.com.  Este es el humilde resultado, que he llevado a cabo con la colaboración de mis compañeros de PLANHO, a los que le agradezco su interés y trabajo, en especial a Enrique y Alejandro. Gracias a mis compañeros de la Peña Flamenca “El Alto de la Fuente de Gelves y en especial a Miguel y José Miguel, por soportar mis ocurrencias.

Emiliano. Diciembre de 2011

miércoles, 31 de agosto de 2011

Mi casa. Hace casi 10 años

Nueve años hace ya, nueve  años. Como pasa el tiempo. Proyecté mi casa, teniendo en cuenta "la polivalencia" que me imponía la incertidumbre del futuro. Un futuro que no era capaz de predecir después de mi dolorosa separación. Casi diez años y parece que fue ayer... Como decía mi padre.

En principio viviría solo. El corazón me decía que quería vivir solo, quizás fuera un sentimiento  de autoafirmación, de legitimo orgullo, de deseo de superación, quizás también de terca arrogancia, de vulgar resentimiento. Sin embargo la razón me obligó a dejar abierto el resquicio de una posible conviviencia en pareja para el futuro. En ello andamos... Digamos que en pareja, pero no en conviviencia, aunque si, en connivencia. Esta posiblidad era una más. La casa ha dado sobradas muestras de adecuada morada para esta relacion connivente, con Isi, mi pareja. Dicho sea de paso, también sirvió para albergar otra "connivencias" previas, mas cortas, pero no por ello, menos auténticas.

Tras la separación, mis hijos vivírían con su madre, pero la "incoherente" lógica del futuro, debería contemplar la posibilidad de que puntualmente, temporalmente ó definitivamente, juntos o por separado, la una ó el otro, pudieran también compartir la nueva casa. Todas estas posibilidades se han dado y la casa ha mostrado su capacidad para el acogimiento urgente ó inesperado, la cohabitación respetuosa y equilibrada y la más entrañable relación familiar, que de todo ha habido. De todo hay

Por otro lado estaba mi madre que acababa de perder a su marido, mi padre. Mi madre, apresada por la pena de "la ausencia", a quién mi casa quiso regalarle un espacio, que ella, viuda "inexperta" fue incapaz de aceptar. Ella acostumbrada a "casas como las de antes", con sus tejados de teja, su pila de lavar, su porche y su acequia. En el rincón de la entrada de la casa, hasta hace poco tiempo, estaba la caña que ella usaba en sus paseos vespertinos, y el patio recuerda su lento deambular con la regadera en la mano.

Hace unos dias, bajo la tutela docente de Alex, tuvimos una sesión  fotográfica en el taller de mi querido vecino Jose Miguel Vega, novel y ya experimentado constructor de guitarras, carpintero musical ó artesano guitarrero, acepción que finalmente, acertadamente,  ha escogido. Jose Miguel Vega. Artesano guitárrero. Gelves. Suena bien. Tras la sesión fotográfica, entramos un momento en mi casa y poco ó nada tuve que sugerir para que Alex me planteara la posibilidad de hacer un reportaje fotográfico de la cosa. A Alejandro le gusta mi casa. Yo creo que a Alejandro se le nota mucho cuando un tema es susceptible de un buen reportaje. Entonces a Alejandro le gusta la cosa. Es la manera que tiene Alejandro de calibrarr y baremar las objetos, las situaciones, el entorno. Probablemente no ande muy descaminado. Lo digo porque hay mucha diferencia entre tomar fotos y hacer que la realidad penetre por el objetivo de la cámara y se apodere de la fotografía. La confusión entre la esencia y lo que parece, es total. Alejandro dice que un motivo le gusta, cuando va a ser mas relevante, mas entendible, mas "real" a través de la fotografía que entre él y su "nikon 300" están ingeniando. No hay acto más gratificante. Sin formar parte de la esencia de la cosa, al final, se convierte en esencial.

Este es el reportaje de Alex. Me gusta porque el reportaje es de la casa, de su arquitectura, de sus formas, pero a través del objetivo se han introducido imágenes de " la casa", la casa que proyecté hace casi diez años, como pasa el tiempo,  como decía mi padre..... con la incertidumbre de un futuro que ahora es pasado cierto y un presente de nuevo incierto, como suele ocurrirle con casi todos los presentes. Quería hacer un reportaje de la arquitectura de la casa, el reportaje que se hace al terminar la casa. Ese reportaje que hacemos cuando acabamos nuestras obras hospitalarias, sobre las que solemos hacer una reseña en nuestro blog de Planho. Reportaje casi furtivo realizado en el casi siempre "breve espacio" que trancurre entre que se limpia la obra y empiezan a deambular camillas, carros y personajes con batas blancas y pijamas verdes. No hicimos el reportaje de la casa en su momento, entre otra cosas porque Emiianito y yo entramos en ella antes de que estuviera acabada del todo. "...la incoherente lógica del futuro..." como decía al principio. Han pasado ya casi ocho años en que Emilianito y yo ocupamos la casa, sin recepción provisional previa ni nada. Y en este periodo, como contestaba Virgilio, mi compañero de pupitre en la escuela de Rubite, cuando Don Fernando, el maestro, le reprendía por no llevar hecha la tarea... "no he tenido lugar"...para hacer las fotos, diría yo.

Ahora tenemos reportaje, pero ya no es publicable en las revistas y blogs de la cosa de la arquitectura. Porque han pasado casi diez años, como pasa el tiempo, parece que fue ayer, como decía mi padre..... y la casa ha sobrepasado ampliamente a su arquitectura. Pero no obstante esto da origen a amplias consideraciones, incluso amplias controversias. En este caso me refiero a controversias internas, a controversias conmigo mismo. Entre Emiliano arquitecto profesional, arquitecto racionalista por entonces y espero que por ahora, que proyecta una casa para un individuo, llamado Emiliano, que demanda una "polivalenecia funcional", casi imposible de predecir para un futuro incierto, que ya es pasado cierto y Emiliano, persona física, ente espiritual, entonces vacío de sentimientos  reconocibles, salvo la extraña y profunda desazón que en el fondo del estomago produce la ausencia de los hijos. Incluso tengo que decir que recién habitada la casa empezé a preocuparme por el peso que la arquitectura imponía sobre nosotros, padre e hijo, débiles, desorientados. Los amigos, siempre animosos, siempre efusivos con la configuración arquitectónica de la cosa, de la casa, siempre dispuestos a diatribas formales y espaciales para evitar con actitud indulgente y "compasiva", el debate de la falta de equilibrio entre la fortaleza de la arquitectura de la casa y la "debilidad institucional" de sus moradores.

Han pasado casi diez años, como pasa el tiempo, parece que fue ayer, como decía mi padre.... y hemos hecho un reportaje de la casa y he querido hablar de arquitectura y no he podido hasta ahora. Quizás este sea el mejor argumento en favor de la propia arquitectura. De la capacidad de esta para generar ilusiones, para catalizar sentimientos positivos, para ofrecer amablemente espacio para el entendimiento, para el cariño, para el afecto o simplemente para ofrecer el lugar tranquilo, confortable para nuestro deambular cotidiano.

Han pasado casi diez años y percibo plenamente, serenamente, el equilibrio entre la arquitectura de mi casa y las necesidades de sus moradores, la coherencia entre sus espacios, entre sus formas y "nuestra" forma de vivir, de entrar y salir y de ir y venir. Nada nos sobra, nada nos falta. Ahora aprecio claramente la mesura de sus dimensiones, la cadencia amigablede de una geometria rigurosa peeo solo perceptible cuando se la necesita. La geometría no es arquitectura, como la rima no poesía, pero tanto una como otra son herramientas necesarias para componer, incluso necesarias para decidir no hacer uso de ellas. Aprecio la "geometría asonante", que no genera sensaciones excesivas, más bien sutiles sorpresas formales, relaciones inesperadas, emoción contenida. En el fondo eso es lo que espero de la vida de ahora en adelante.

Han pasado casi diez años. Quería escribir de arquitectura y no he podido. Otra vez me he perdido en añoranzas. Otra vez el paso del tiempo, la mirada al pasado, haciendo trascendente lo que parecía trivial, atenazando el corazón. El paso del tiempo, dejando marcas en el cuerpo que antes no percibía, haciendome mayor, tocando con  la poca costumbre de mirar hacia atrás. Sentir de pronto el vértigo de la existencia inapreciada, existencia amplia y generosa, confusa e imprudente. Está claro que uno escribe para uno, para calmar la angustia, en este caso, producida por casi diez años que han pasado como un suspiro. Como decía mi padre.


sábado, 18 de junio de 2011

El paso del tiempo y recuerdos

Habrá que decir que no hay mal que por bien no venga, refiriéndonos a los viajes y esperas de Emiliano.

Me gustan las entradas de Emiliano porque denotan espontaneidad, debe ser porque surgen en un lapsus de tiempo no controlado por la agenda. La espontaneidad es cada vez más atractiva ante un mundo con todo controlado y programado. En esta de "El paso del tiempo” se mezcla el presente inmediato con el pasado, e inevitablemente se apoya en  esa línea propia de vida interna que debemos llevar todos los individuos, y que nos cruza de pies a cabeza o como mejor lo describía León Felipe “de la ameba a la conciencia...”.

En Emiliano creo que dicha línea se sustenta en una infraestructura de tres pilares: La familia, Los amigos y Las construcciones. Y sobre ellos se mueve cargado de sentimientos pasados a presentes.

Emiliano recuerda a su padre y sus actos cotidianos con gran cariño. A mi me ha hecho recordar al mío. ¿Cuántas veces me acuerdo de mi padre? Y tantas como se me viene a la cabeza, tantas como deseo que pase rápido, por dos razones: la primera porque no quiero aceptar que ya no está, la segunda porque si buenas cosas vivimos, me emociono y me duele mucho haber visto en él tanto sufrimiento, tanta lucha y tanto trabajo sin mayores conquistas y gratificaciones que su familia, como tantos y tantos.

No deseaba viajar, todos los viajes los hizo siendo muy joven entre 1939 y 1947 involuntariamente de campo... a campo... y vio demasiadas cosas, ninguna agradable... lo vivido en su juventud lo dejó injustamente marcado para toda su vida.

Granaino de La Puebla (su único destino fugaz de ida y vuelta) serio, parco en palabras, alto y orgulloso pese a todo, me parece verlo entrar a la vuelta de ese interminable trabajo diario de maestro aserrador, con su boina para cubrirse del serrín, el lápiz amarillo plano para trazar en la madera sobre su oreja y siempre al llegar a su casa mostraba una ligera sonrisa, a su gente, pese a su cuerpo dolorido por un trabajo extra, un complemento para “la casa”.

Se fue demasiado pronto. Quizás pensemos todos igual, y ese común sentimiento y recuerdo, como en los clásicos, puede ser uno de los aciertos de la entrada de Emiliano.

Viajes y Esperas, resultan no ser tan malas Emiliano, todos esperamos que las sigas aprovechando.

Antonio

domingo, 12 de junio de 2011

El paso del tiempo

El paso del tiempo. Es lo primero que me ha venido a la cabeza en cuanto en visto las fotos que he descargado, a propósito del orden mínimo que requiere un nuevo viaje. No solo hay que preparar la maleta. Hay que revisar el contenido del portátil, vaciar la cámara de fotos, comprobar los complementos informáticos que nos acompañan en la mochila…. Algo parecido a lo que siempre llevaba mi padre, pero en el contexto digital. Mio padre, además de la cartera y el monedero. (Un hombre siempre tiene que llevar consigo el dinero necesario). Ojo. Necesario para un imprevisto, una incidencia o para no hacer  el ridículo en caso de una inesperada o espontánea  convidada. Mi padre. Cuanto más tiempo pasa, mejor lo recuerdo, además del monedero y la cartera con los billetes precisos para salir airoso de cualquier situación no previsible, llevaba en el bolsillo de la camisa una libretilla con los bordes retorcidos y amarrada con un elástico. Dentro de la libreta que por supuesto ya estaba apurada en todas sus hojas, habitaban cantidad de albaranes caducados, tarjetillas de encofradores o electricistas o simplemente trozos de papel, todos rellenos de apuntes en varios colores, con predominio del lápiz gordo propio de albañiles iniciados y encargados de obra.

Recuerdo a mi padre en algún momento del fin de semana, relajado. Para él, iniciar la actividad de abrir la libretilla y poner en orden su contenido, exigía una dosis  importante de paciencia, silencio y tranquilidad, dedicado a la ardua y satisfactoria tarea de desechar notas, tachar con bolígrafo de otro color lo caducado e introducir nuevos apuntes. Recuerdo perfectamente el acto de volver a colocar el elástico a la libretilla como el acto inaugural del resto del fin de semana, en el que el ocio empezaba a apoderarse de la situación. Bueno, llamarle ocio a lo que mi padre hacía después, no deja de ser un sarcasmo, pero eso es otra cuestión, que hoy no procede.
Decía yo, que ayer hice el acto equivalente al de mi padre, con motivo de mi viaje de hoy a Chile. Por cierto esto lo estoy escribiendo en un lugar inesperadamente relajado en este monstruoso aeropuerto de Barajas. Se pueden encontrar también sitios relajados fuera de las iglesias y las bibliotecas, yo creo que depende fundamentalmente de la necesidad de relajación del sujeto. En este inhumano aeropuerto he  encontrado una esquina aceptable para este fin, mirando al horizonte y de espaldas a todo, intencionadamente, de espaldas a todo.

Salí, hoy sábado de mi casa de  Granada a las cuatro de la tarde y hete aquí que son las nueve de la noche y me quedan todavía tres horas para salir para Santiago de Chile. A propósito, un poco mosca, porque no he podido conseguir un asiento de pasillo. Me matan los viajes largos ubicado en medio de la fila central. Y todo porque en Granada, donde embarcaba con tiempo para conseguir con toda seguridad el asiento adecuado, no fue posible tramitar la tarjeta de embarque desde Madrid a Santiago de Chile. ”Cuanto convenientes”, como decía mi abuela, ocurren en los aeropuertos. Es raro el vuelo que no tenga su “conveniente”. En este caso, me argumenta el diligente y educado operario, tan educado como acérrimo, incluso “forofo” seguidor del protocolo establecido, que mi billete a Madrid constaba a nombre de Rodríguez/Emiliano y que el de Madrid a Santiago constaba a nombre de Emiliano/Rodríguez. O sea que no estaban perfectamente encasillados el nombre y el apellido, en uno de los billetes. Esto impedía que el “programa”  “encadenara” ambos billetes. Cadenas te ponía yo a ti, pensaba yo, en ese momento. Esto no ha sido óbice para que viaje de Granada a Madrid como un sujeto que se llama Rodríguez y se apellida Emiliano y menos aun, obviamente, para que me expidan aquí en Barajas una tarjeta de embarque para Santiago de Chile a nombre del  “sujeto que suscribe” de nombre Emiliano y de apellido Rodríguez, como se me conoce y como “rezo en los papeles”.

Desde Málaga, acaba de llegar Salvador Rodríguez, que me acompaña a Santiago y tengo que abreviar. Por ello, todo este preámbulo, se acaba de convertir, por mi declaración expresa y urgente de este momento, en el fundamento de este atropellado artículo.

Intento abreviar: Todo esto viene a cuento, porque ayer al descargar las fotos de la cámara, al igual que mi padre “reordenaba” la libretilla, he comprobado que el tiempo pasa demasiado rápido, que no dedico tiempo suficiente, más bien ninguno, a los recuerdos, que me lo ha recordado el artículo, supongo que de Pedro, ó quizás de Antonio que hace referencia a Josep Pla. Estupenda la referencia al párrafo de Pla y estupendas tus notas y por supuesto gracias el elogio de nuestro trabajo en Planho.

En fin las fotos son la expresión del paso del tiempo en todas sus facetas. Cuanto tiempo ha pasado desde  que aquellos rudimentarios humanos, construyeron los dólmenes, como el de la fotografía? Cuanto tiempo desde que Jose Miguel y yo excursionamos por  por los campos por los que camparon los que construyeron los dólmenes? Cuanto tiempo ha pasado desde que un albañil contruyó con oficio y maestría la casa de la solo queda una pared de verticalidad perfecta de piedra mineral?. Cuanto tiempo ha sido preciso para acumular las capas de cal y pintura que dan esa textura y colores a los zócalos de las calles de Berrocal? Tiempo, tiempo  que parece detenerse segun los rostros de Macua, Gabriel y José Miguel. Desprecio ó quizás indiferencia por  paso del teimpo que parece desprenderse de los rostros de Juan, Pedro y Miguel. Mis amigos del alma.

Al final, cuando estaba a punto de incluir la entrada de todo esto en el Blogger, me cachis, la batería del portátil se agota y el cargador facturado en la maleta. O sea que estoy incluyendo estos párrafos relajadamente iniciados y atropelladamente terminados, en el vestíbulo del Hotel Plaza San Francisco de Santiago de Chile, como 18 horas más tarde. El paso del tiempo. A veces el paso del tiempo no tiene piedad, nos devora.

martes, 24 de mayo de 2011

gaudeamus

La jugada de Emiliano y Enrique ha sido precisa: dos por el precio de uno. Siempre reconforta comprobar que el talento y el trabjo bien hecho sea recompensado. ¡ GAUDEAMUS!. Borges decía - y aquí viene a cuento- que todo lo que el hombre hace es banal, pero lo salva el talento y la pasión que pone en ello.

Ya que estoy en el blog, transcribo esta reflexión de Josep Pla( acabo de leerla) para una posible mditación personal o comunitaria:

                   " Lo que dijo Thomas Mann es exacto: la ciencia y el agnoticismo han destruido en nosotros todas las formas de la fe, de la creencia - no únicamente de la fe religiosa-, y nos hemos quedado encarados con los simples objetos inertes. Si no se ven con ojos de pintor, estos objetos son horribles. Hay que tener fe en algo- una fe muy `parecida al humor- si no se quiere aumentar la soledad hasta la locura".

                   ¡ Cómo escribía Pla ! Qué precisión y qué bien dicho eso de "encarados con los simples objetos inertes". La elección de ese adjetivo "inerte" es única. ¿ Y la fe como una forma de humor? . Genial.

viernes, 29 de abril de 2011

Referencia al blog del amigo Jesus Quiñones

El amigo de algunos de nuestros amigos Jesus Quiñones me ha dado hoy a conocer su blog. Inevitablemente me ha asaltado una sensación de añoranza. Nada volverá a ser igual.
Su blog se llama. http://oir-ver-reflexionar.blogspot.com

Me permito la licencia, sin su permiso, de insertar algún párrafo:

......."Al voltear otra hoja, fueron apareciendo un sin fin de procesos vividos de origen a fin, como la fruta que se lleva uno a la boca donde esta puesto el esfuerzo, las ilusiones, el trabajo, esperanzas y desesperanzas a veces rotas por una mala cosecha, la enfermedad, la falta de lluvia,…., (a los niños de la ciudad puede parecerle que la fruta nace en los hipermercados, y que el dinero solo hay que meter una tarjeta  y sale de un cajón).
El apareamiento del perro, el gato, la cabra, el burro, el cerdo,…, la preñez y el parto que acercaban de forma natural a la reproducción y al sexo.

El tránsito de la cultura oral y las tradiciones- lectura de cuentos e historias junto a la lumbre, teatro, la matanza, los aguinaldos, los zaranderos, las mascarutas tutas, las lumbres de la candelaria, el Corpus, el marrano de S. Antón,.- donde se sentía la caricia sutil y la complacencia de la vida en comunidad.
Se palpaba una imbricación entre la naturaleza, que puede hablarnos de todo y la vida......

domingo, 20 de febrero de 2011

Nueva configuración. La cosa

Las crónicas de Antonio son de lo más interesante, objetivas, pero no pierde la oportunidad para hacer referencias incisivas, normalmente en los epílogos de la cosa, o sea después del café, cuando llega la copa. Gracias Antonio. Un apunte, las fotos que introduces de los platos, cuando se usa la opción de la entrada de ponerlas en grande o extragrande pierden definición y se pixelan. Es porque las reduces previamente?. No es necesario, lo sé por el blog de planho. Puedes meter la imagen al tamaño que tenga, que el blog se encarga de reducirla y después ya en el blog tu manejas el tamaño. O sea que en este caso el tamaño es irrelevante. Si bien el tamaño de partida no debe de ser demasiado pequeño. Pruebo con unas fotos de la casa de nuestro amigo Pedro, mi segunda obra, año 82, que alegría me da cuando Pedro me comenta que cada día le gusta más la casa, van a hacer 30 años, increíble.





Ya veis que he estructurado las categorías, quizás sean demasiados los apartados del soneto, aunque como ya se explica en la primera entrada del soneto, no solo de sonetos vive la poesía, pero era por hacer la búsqueda más fácil, si bien obliga a algunos a repetir el soneto, para no ver en su apartado el escuálido numero uno. Se admiten sugerencias. Lo de la copa de vino ha quedado demasiado evidente, pero no se como darle algo de transparencia. Otra cosa, digo yo, sería encontrar una copa de vino blanco.  He creado el apartado “ocurrencias, citas”, para todo lo que a cualquiera pueda ocurrírsele, cajón de sastre, cualquier cosa, las citas par la próxima comida, en fin lo que sea. Por eso la estoy usando en este momento para comentar estos temas relacionados con la estructura de la cosa.

Como lo de “la cosa” se repite mucho, voy a comentar de donde viene esta “vaina”: “La cosa” y “la vaina” son las dos palabras que más se repiten en cualquier conversación o relato hablado en Republica Dominicana (añorada República Dominicana, dominicanos y ..dominicanas). Aparecen en las conversaciones del colmado, en las relaciones de trabajo, en las clases del profesor de Universidad o en las homilías de los presbíteros, tanto los católicas, como  los de las otras religiones y sucédenos que tanto abundan por allí con nombres tan exagerados como Iglesia de Jesús de Pentecostés y de la cuarta semana de Adviento, en cierto modo similares a los de las cofradías de aquí: Jesús en el segundo bancal del huerto y cosa….

“La cosa” tiene una acepción que añade más superficie al ámbito de la cosa. “El coso”, no sabría determinar cuando se usa en masculino y femenino, creo que depende más bien de cómo le venga en gana al que diserta sobre la cosa. “La vaina” es algo parecido “la cosa”, pero es algo más inmaterial todavía, una vaina es cualquier cosa, pero supuesto recurrida ampliamente para situaciones de las que no se quiere seguir hablando, remate de conversaciones que irritan o simplemente para definir aquello cuya fonema no encuentras. Menos mal para el buen gusto, mejor dicho par el buen oido, que no existe el masculino de la cosa: “el vaino”

Bueno chicos a ver si os animáis. Si queréis hacer alguna entrada tenéis dos posibilidades: Primera, enviáis el archivo por mail a Antonio a a mí. Segunda, que me parece al lógica y nonmal (de normal) que es que la hagáis vosotros en cuyo caso basta con entrara en “acceder” en la parte superior derecha de la página y después introducir el nombre y contraseña que en su día a todos nos facilitó Antonio y que si no la recordáis, volvéis a pedir a Antonio o a mí. Animo colegas.

Ah una última cosa. Mary Mercant, querida Mary, ha elaborado, fabricado, tejido, con esmero dos sonetos bien logrados, que no me permite colocar en el blog. Espero que pronto cambien su recatada actitud y ella misma haga la entada, entrada por la puerta grande. Miguel, tu seguro que puedes hacer algo para lograr el objetivo. Un abrazo.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Nuevo año nuevas formas



Entrar en la Red es como iniciar un viaje en el cosmos, casi igual que empezar el viaje de cada primer lunes en los que la sorpresa tiene magnitud de fantasía, rompiendo la rutina, para mantener un perfecto equilibrio de nuestra existencia.

Empezamos.