martes, 17 de abril de 2018

Tertulia Alfonso Macua-2, 5 de marzo de 2018


El de noble pecho, el de corazón valiente, el sindicalista, hijo del trueno  ...

Tras diez años pergeñando crónicas, en loor de sus compañeros, el junco se venció.


Hasta aquí hemos llegado. A partir de ahora las crónicas  -nos advierte con el dedo levantado- las hacemos todos por riguroso orden de toca.  Después de estos diez años, si Antonio decide acabar con el monopolio de estas narraciones, sus razones tendrá. Se ha ganado el derecho a estar cansado. ¡Sic transit gloria mundi!

En estas -a partir de ahora- narraciones corales decido ser el primero. "Suerte, vista, y al toro”.

Es el encuentro del cinco de marzo. Toca comer y pegar la hebra. Seguimos con la "ceguera" del invierno y ha llovido poco, pero la mañana es de sol con algunas nubes altas.

A las once estoy debajo de la casa de Gabriel. Gabriel me da esquinazo y me cita en Plaza Nueva. Ya lo veo. He aquí la viva estampa de un fraile sin hábitos. Me comenta una oferta  bancaria que le parece extrañamente bondadosa. "Nadie da duros a cuatro pesetas", me dice.  "Y menos los bancos, Gabriel, y menos los bancos". Nos acercamos al Círculo, sorteando calles para evitar la Avenida. Por un momento .... No, no era posible. La puerta también es de un rojo furioso  y me confunde. La vespa roja, con el escudo de la Rioja, ya está por siempre huérfana de dueño. No la veré más.

Cuando llegamos, dentro, al fondo, está José Antonio. Saludos mensuales. José Antonio lleva ya un tiempo y ya está la rechoncha olla cociendo la olla. Por metonimia "olla" puede designar tanto el continente como el contenido. Emiliano, por aquello del invierno y porque la tomamos muy de vez en cuando, la propuso como ejemplo de comida consistente, auténtica comida de cuchara.
Siglos atrás, cuando la vida era dura y el hambre se avistaba a tiro de piedra, la olla era la reina de la cocina.  Se comía a todas horas y en las cuatro estaciones. Se distinguía entre olla y olla podrida. La olla normal sólo llevaba un tipo de carne -normalmente de baja calidad- y la olla podrida se diferenciaba de su compañera en que ésta podría llevar hasta tres y cuatro carnes distintas. Ambas, por supuesto, con sus añadidos de verduras, tocino y garbanzos.

¿Por qué "podrida"?

                "Pudose decir podrida en quanto se cueze muy despacio, que casi lo que tiene dentro viene a deshazerse, y por esta razon se pudo decir podrida, como la fruta que se madura demasiado "
                 
(Diccionario Cobarrubias. 1611 ).

El primer silbido de la marmita con los primeros comentarios. Nos ponemos manos a la obra  con los entrantes.  Propuse a José Antonio hace unos días, como entrantes, pimientos del piquillo con cebolleta y langostinos  y también unas anchoas en pan con tomate. Gabriel pela los langostinos y yo pico la cebolla. José Antonio quitando las primeras impurezas a la olla (espumar decía mi madre). Van llegando los amigos. Antonio y Luis  los primeros. La charla se vuelve más animada. Las primeras cervezas y los vermuts.

La una y media y ya está casi todo preparado. La olla sigue silbando. Aparece  Emiliano. Llega con Miguelito que hasta ahora mismo –por su trabajo– ni él  mismo sabía si asistiría.

Hoy estamos todos. Pleno al quince. En un instante de silencio súbito e involuntario, alguien se acuerda del amigo definitivamente ausente. Se levantan las copas y brindamos por su recuerdo.

Miguel cuenta un chascarrillo. Nos hace reir. ¡Qué gracia tiene el granaino!. Aunque –ahora que caigo-  Miguel nació en Gador (Almeria).  ¡¡Ya me extrañaba a mí !!.

Las dos y pico y ya hay apetito.

Los pimientos y las anchoas duran poco. Han salido ricos y además es la “hora del cabrero”. Alberto los prueba de milagro. Llega el último.

A la mesa -camilla, madre y protectora, donde nos espera el cocido y su parto la pringá.

Aquí es donde se miden los hombres !  ¡Cómo huele este potage, Dios mío!. Blanco, espeso, y los garbanzos enteros pero tiernos.  José Antonio ya ha apartado las carnes y el tocino. ¡Que hermosa pringá!.  Se come y se charla. De cuando en cuando un silencio comunal. Hay momentos en que la charla y la cuchara son incompatibles. Yo repito y creo que los demás también.  Menos Miguelito al que tengo a mi izquierda y lo miro de reojo. Siempre fue de poco comer por cosas de su estómago y de la puñetera bilis, según me contó alguna vez. Luego la pringá. Algunos se vencen. El  vino se acompasa bien con las carnes y el resbaladizo tocino.

Enrique propone que el grupo haga una escapada fuera en alguna de nuestras reuniones mensuales.   Bilbao (o Bilbo amigo Alberto) es su apuesta. Alguien suelta Las Alpujarras. Mucho me temo que ahí quedarán estas propuestas -al igual que otras- como telarañas en el techo de los buenos deseos. Nunca el grupo tuvo el don de organizar algún viaje de placer.

Emiliano saca al ruedo de la controversia la ley de memoria histórica y la denigrante situación de las fosas comunes. Se anima la chara. Antonio, siempre con rabia en las venas, habla del carlismo y de los curas trabucaires, y no  recuerdo a cuento de qué.

Estamos ya en los postres, y esta vez nos vienen por partida doble. De luis el trotamundos, y del vasco Alberto. La  plática va apagándose como se apaga la tarde invernal.  Café y unos chupitos y “Consumatum est”.

Son las 6,15 de la tarde. Los amigos se despiden a las puertas del Círculo y se citan para la próxima comida.

Será en abril, cuando ya asome la primavera, y en Algámitas  las yemas de mis chopos se estén, pausadamente, cambiando en hojas.

 ... Si somos vivos. 





Pedro

domingo, 4 de marzo de 2018

Tertulia Alfonso Macua-1, 5 de febrero de 2018


Si hubiera que definir la expresión de las caras de los tertulianos –estábamos todos-, desde el comienzo de este encuentro, para mí sería la de perplejidad.

No obstante comienza una nueva etapa para los primerlunenses porque uno de sus componentes ya no está entre nosotros. Para mantener su recuerdo el título de ‘Encuentro” lo cambiaremos a “Tertulia Alfonso Macua” con ello cada mes, además de sentir su falta en el encuentro, cuando lo revivamos con la lectura de la crónica nos lo encontrarnos en el titular. De igual manera nuestros desconocidos lectores comprenderán que en esta tierra hasta un mínimo gesto es oportuno para no olvidar a un compañero y amigo. Repito, en esta tierra, tan proclive a vivir la muerte tanto como la vida, a enfrentarse a ella y no ocultarla para así vencerla y ponerla al nivel de lo cotidiano -entiéndase el porqué de la existencia de la tauromaquia-, nunca se olvidan los seres queridos en una permanente victoria de la vida y de la luz.

El día no era especialmente frío y las lluvias no acaban de llegar para limpiar el aire, campos y ciudades, recuperar acuíferos y pantanos. Sudar y enfriarse está a la orden del día. Enfriamientos, catarros, resfriados y también la gripe se extienden más de la cuenta. Situación que no ayuda mucho a un encuentro ya especialmente triste y de deseos contradictorios. Todo sigue estando muy reciente, apenas estamos a cuatro días de la pesadumbre del acto social de despedida junto a familiares y amigos. Por otra parte el grupo ha de reponerse de éste primer toro negro que nos embiste con tan mala saña que provoca la ausencia para siempre de un miembro del mismo y que nos guste o no marcará una nueva etapa ya comentada.

jueves, 8 de febrero de 2018

Fallecimiento de Alfonso Macua, 22 de enero de 2018

Hace escasamente un mes y una semana que nos vimos todos en la presentación de dos libros de Alfonso y su hermano, el acto en sí pudo ser una buena despedida de un alegre y satisfecho Alfonso, por un trabajo bien hecho y totalmente terminado.

No fue precisamente un encuentro de elprimerlunes, pero creo que esa presentación dejó plasmado uno de los valores de Alfonso: La acción, la práctica, era esa actitud de Alfonso de rematar los proyectos con este último y obligado paso que determina la plasmación de la teoría en ‘realidad’. Marcando el éxito o el fracaso, en el sentido de que las cosas tienen un principio y un fin o un principio y un archivo.

Sin la acción, para nada sirve el esfuerzo de analizar y saber incluso las soluciones si no se ponen en marcha las mismas. La dejadez, la desidia, la falta de constancia eran los virus que a Alfonso no le atacaban. Alfonso era un hombre eminentemente práctico. La prueba su gran amor a la encuadernación utilizando sus propias manos para hacer prácticos los libros por él escritos.

El problema, y en un encuentro Alfonso nos lo transmitió en el caso de Ocnos era: 

martes, 6 de febrero de 2018

Presentación ‘Demasiado Ignacio’ e “Ignacio Sánchez Mejías.Bastante más” 15 diciembre 2017



Día templado, si bien los últimos fueron días de temperaturas bajas en la normalidad de un otoño que se acaba y cede el testigo al húmedo y frío invierno, con la seguridad de que a una semana vista, las tinieblas serán derrotadas por la LUZ.

Llegué algo más temprano de las 15:00h, que era la hora estipulada, y encontré, aparte de los primerlunenses y a muchos amigos de Alfonso algunos de ellos comunes que saludé. La sala estaba repleta y distribuida en grupos que elucubraban sobre el acto. Alfonso iba y venía de un grupo a otro algo nervioso –cosa rara en él-, su hermano Juan Ignacio sentado con los Lara y Juan –hijo de Alfonso-  aquel pequeño que hacía largos en la piscina del club de tenis ya es todo un padrazo. Lo cierto es que al acto asistieron casi cuarenta personas. Ya estaban dispuestas en “L” las mesas para toda esta gente, en uno de los extremos, el más al sur, nos situamos los de elprimerlunes. Cercanos a la cruz de la ‘L’ se posicionaron Juan Ignacio y Alfonso ponentes y protagonistas del acto, sin olvidar la colaboración de nuestro amigo Pedro que declamó la poesía de Luis de Góngora (Córdoba 11 de julio de 1561 – ibídem 23 de mayo de 1627) tan conocida: “Ándeme yo caliente y ríase la gente”. Otro colaborador a destacar por su aportación gastronómica fue J. Antonio, todo el tiempo metido en faena.

¿Por qué este acto gastro-músico-literario, hoy 15 de diciembre de 2017?

La cuestión viene a cuento porque el origen del acto tenía su intríngulis.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Encuentro 27 de noviembre de 2017 (Cumple y libro)



Gabriel, antes que nada he de hacer constar que el menú de este encuentro está pensado y hecho a tu medida, muy por el deseo del Chef Alfonso fundamentalmente y por supuesto con el apoyo del resto de comensales. ¡Para que te quejes!.

Hay más. Como bien sabes el inicio de las crónicas de los encuentros reflejan que tipo de día, a efectos climatológicos y de luminosidad, nos envuelve y acompaña en cada uno de ellos, y en este encuentro ese aspecto también va por ti, por tu cumple y no sólo por ello, pronto sabrás porque te cuento lo que sigue, si bien te adelanto que es algo cachondo.

Y es que precisamente este día ha estado bastante nublado… para nosotros un ‘mal’ día, un día ‘tristón’. Pero me hizo recordar lo que aprendí de tus fotografías de un viaje donde las primeras correspondían a Sevilla –punto de partida- y se completaban con las del centro-norte europeo, zona de bárbaros, donde viajaste. Eso me permitió comprobar las diferencias de dos mundos diferentes. He de confesar, que en un principio al mirar unas y otras, no sabía qué era lo que no me cuadraba,  pero al final lo descubrí ¡No había sombras! En el destino ni los árboles, ni las casas, ni las personas  tenían su sombra, habías estado en un país sin sombras…

Hoy, como te adelantaba, se desarrollará el encuentro entre nublos y digo que: Nublado el día, nuestro mundo pierde la mitad de todo, porque una mitad cotidiana de todo objeto, animal o cosa, al menos aquí en el sur DESAPARECE. Nos quedamos solos porque nuestras sombras no están y las sombras, curiosamente, confirman la realidad material y nuestra ‘existencia’. Quien no proyecte sombras o vive en el norte extremo o sencillamente no existe. Conclusión simple ¿verdad?, o sea ya no es una cuestión de Fe, ni un juego filosófico idealista platónico, es una cuestión de sombras provocadas por ‘material’ tangible. Por lo tanto si alguien o algo quiere mostrarme su ‘existencia’ que venga con su sombra, y si no que ni se moleste. Y yo, o a otra cosa más mundana, que queda mucho por hacer. ¡Bueno!, lo dicho, es un juego de palabras sin peso alguno. Ya pondremos de nuestra parte para que te lo pases bien. 

El icono:

jueves, 7 de diciembre de 2017

Encuentro 3 y 4 de noviembre de 2017 (Granada)



Hace tan sólo un día que se ha celebrado el día grande de los cementerios de España, el día de los difuntos, de los muertos o de las ánimas. Me gusta más el segundo nombre porque me resulta más cercano y directo, así lo nombraban mis padres, mi abuela y la gente del barrio. Todos los cementerios se han llenado de visitas de familiares de los que allí posan. Ha habido muchos trasiegos, rezos, comentarios, llantos y alguna sonrisa, se han llenado de flores las tumbas, sepulturas, nichos y panteones y se han cubierto de color y olores, en definitiva de todo lo que allí falta: de vida.

Se vuelve a reponer el Don Juan Tenorio del vallisoletano José Zorrilla. La Hostería del Laurel es más visitada que de costumbre para tapear y ver si coinciden con alguna representación del Don Juan, y los sevillanos descubren que hacía tiempo que no paseaban por el Barrio de Santa Cruz, hoy colmado de turistas que bienvenidos sean por su curiosidad por nuestra historia, nuestra cultura y manera de entender la vida y no por su dinero.

Lo que entiendo, pero no justifico, es el porqué las instituciones declaran festivo el día anterior, el día uno, el de todos los santos y es que en definitiva importan más la iglesia oficial que el pueblo llano que se duele cada año con el recuerdo de sus seres cercanos y profundamente queridos. Así nos ponen las cosas los influyentes poderes, como a ellos les viene bien o simplemente para que quede claro el principio de ‘autoridad’ en el orden establecido, quien es quien decide y quien puede reconducir sentimientos afectivos tan naturales y viejos como el homo sapien que, por cierto, no tenía santos y sí muertos.

La cueva:

martes, 24 de octubre de 2017

Encuentro 2 de octubre de 2017

El icono de este encuentro es la doncella en salsa, dudé respecto a las tortas de miel de Arahal, y tal vez si tuviese que elegir Alberto lo habría hecho, sin duda alguna, por las patatas a la brava.

Lo que no podía ser, aunque hablásemos de él otra vez, era identificarlo con el 1-O por el hartazgo, por ser el monotema durante semanas en todo nuestro país, asunto de conversación continuo, anulador de noticias relevantes y respecto a las suyas, hay que decir que, todas las de a favor y las de en contra: ambas colmadas de “fakes news” (1) (Noticias falsas) e imágenes retocadas, así como se ha utilizado sin pudor de cara a la opinión pública la “postverdad” (1) (mentira emotiva) apelando a las emociones de la gente mientras los hechos han sido sorteados, ignorados o anulados en su valor.  Lo que era inevitable tratar no obliga a poner un icono relativo a esto para no seguir dando aire al ‘sainete’ que han montado fundamentalmente dos, sobre los ‘nacionalismos’ y por ende la independencia catalana.

¡Bien! Ya pasó el día 1-O y mañana será 3-O, ya pasó también el 6-S, pero como decía Miguel Hernández en ‘Vientos del pueblo me llevan’: “… y detrás de ellos, el cielo ni se enturbia ni se acaba.”. Y así es pese a los humanos y sus miserias. 

Hoy, he bajado hasta la calle Cuna, para asuntillos y observo que en las fachadas hay cada vez más banderas españolas, me cansan todas las banderas y todos los nacionalismos, excepto los que surgen contra los imperios porque las banderas son como grandes mantas que tapan todo lo real como: las injusticias sociales, las desigualdades económicas, el paro, la corrupción, etc.. Por cierto, antes de salir a la plaza de El Salvador, me paran: un cámara y una periodista, no vi de que medio eran, pero el asunto estaba cantado, …en parte.

Entrevista: