lunes, 16 de julio de 2018

Tertulia Alfonso Macua-5 (4 de junio de 2018)





Esta entrada está en “construcción”, pero para permitir la secuencia de los encuentros la publicamos antes del encuentro del 2 de julio de 2018, que se publica a continuación.

Gabriel

martes, 12 de junio de 2018

Tertulia Alfonso Macua 4. 7 de mayo de 2018



Me tocó, al final no me libré. Ahora que estoy jubilado tengo más trabajo que nunca, obligaciones mías, trabajo voluntario, trabajo al fin y a la postre.

Mis lagunas mentales son las que han sido siempre, enormes como mi mala memoria.

Satisfecha la advertencia imprescindible para todos aquellos que esperen la hondura de ideas que siempre ha recogido mi querido compañero Antonio, esta puede ser la otra crónica, la que realza la de los otros a fuer de pobre.
Crónica de la comida de la tertulia y almuerzo de los primeros lunes, en el florido y lluvioso, cuando no ventoso, mes de mayo del 2018 de la era cristiana, en su día séptimo.

Un permanente recuerdo a esa ligazón humana llamada Alfonso, aunque hemos de ir superando el complejo de huérfanos morales que se nos ha quedado, retomando la vida donde él nos la dejo dispuesta o como diría el aficionado Antonio, nos lo dejó todo preparado para entrar a matar, cortar las dos orejas y seguir toreando la vida que es un buen morlaco o varios.

Cuando llegué esperaba encontrar a Pedro, el recién ascendido pinche primero a chef y cual no fue mi sorpresa al comprobar que nuestro nuevo chef no estaba y José Antonio y Gabriel, habían tenido que asumir la carga del  acontecer entre los fogones.

Disculpas lógicas hay que aceptar de Pedro que, el día de su investidura, hubo de acontecer que su querida esposa fue citada para ciertos menesteres óseos por la sanidad, no sé si publica o privada, pero sanidad y huesos nos casan con bienestar, así que ahí tenemos al bueno de Pedro asistiendo con toda su capacidad de consuelo a su doliente, en esos y posteriores momentos, esposa.
Hubo en esta ocasión otras dos notables ausencias, la de Emiliano, que sigue haciendo las Américas y la de Miguel que tenía guardia, o algo de similar trascendencia, que le impidió la asistencia a tan importante evento.

Bacalao al pil-pil:



En esta ocasión el plato fuerte del almuerzo era Bacalao al pil pil cocinado por un vasco de los de antes, de esos que se caga en todo con toda la boca, porque tienen el corazón caliente y lleno de callos, que han vivido esas dos Españas de otro modo a como lo vivimos en el sur, su posguerra les ha durado demasiado. Técnica muy depurada la de este casi bilbaíno, no es la primera vez que lo asienta en el barro y lo condimenta con mucha paciencia. Toda una lección para pinches y aficionados cocinillas que le asistíamos en su quehacer entre lomos de bacalao desalado.

Entremeses:

De entremeses o como me gusta denominarlo, un cocinar distendido ahí, en la mesa de preparación, una copa entre ollas y fogones, amigos y cervezas, vinos o vermú's de nuestra tierra. 

miércoles, 18 de abril de 2018

Tertulia Alfonso Macua-3, 9 de abril de 2018


A las 11 (23h) de la noche, el maestro Pedro advierte, con tono de mayoral, "Gabriel, es menester que mañana estés listo temprano, que te iré a recoger para pasarnos por el mercao de Triana". Lo que mande, maestro, le contesté.

A las diez y media ya estaba en portal de mi bloque. Gabriel, cojones, que estoy aquí y no estás todavía. Estoy preparao, Don Pedro, estoy abajo al instante. 

Así comenzó la mañana, el paseo hasta la calle Pavia. Pedro, en el paseo deja su oficio de mayoral y se convierte en peregrino de Santiago, acompañante ameno e instruido y analista profundo de lo que ve. Una delicia de paseo con parada en el mercado de Triana. Todo se convierte en una inmensa y compleja exposición de naturalezas quietas y muy vivas.

A la llegada a Pavía nos encontramos la puerta abierta y la actividad rindiéndose a José Antonio, que nos recibe con un saludo sonriente, ejerciendo sin protagonismo.

Pedro replantea la jornada levemente programada e iniciada en Triana, previo los tres cigarrillos sueltos e ilegales, lego las dos ofertas de pan escoltado por Antonio.


martes, 17 de abril de 2018

Tertulia Alfonso Macua-2, 5 de marzo de 2018


El de noble pecho, el de corazón valiente, el sindicalista, hijo del trueno  ...

Tras diez años pergeñando crónicas, en loor de sus compañeros, el junco se venció.


Hasta aquí hemos llegado. A partir de ahora las crónicas  -nos advierte con el dedo levantado- las hacemos todos por riguroso orden de toca.  Después de estos diez años, si Antonio decide acabar con el monopolio de estas narraciones, sus razones tendrá. Se ha ganado el derecho a estar cansado. ¡Sic transit gloria mundi!

En estas -a partir de ahora- narraciones corales decido ser el primero. "Suerte, vista, y al toro”.

Es el encuentro del cinco de marzo. Toca comer y pegar la hebra. Seguimos con la "ceguera" del invierno y ha llovido poco, pero la mañana es de sol con algunas nubes altas.

A las once estoy debajo de la casa de Gabriel. Gabriel me da esquinazo y me cita en Plaza Nueva. Ya lo veo. He aquí la viva estampa de un fraile sin hábitos. Me comenta una oferta  bancaria que le parece extrañamente bondadosa. "Nadie da duros a cuatro pesetas", me dice.  "Y menos los bancos, Gabriel, y menos los bancos". Nos acercamos al Círculo, sorteando calles para evitar la Avenida. Por un momento .... No, no era posible. La puerta también es de un rojo furioso  y me confunde. La vespa roja, con el escudo de la Rioja, ya está por siempre huérfana de dueño. No la veré más.

Cuando llegamos, dentro, al fondo, está José Antonio. Saludos mensuales. José Antonio lleva ya un tiempo y ya está la rechoncha olla cociendo la olla. Por metonimia "olla" puede designar tanto el continente como el contenido. Emiliano, por aquello del invierno y porque la tomamos muy de vez en cuando, la propuso como ejemplo de comida consistente, auténtica comida de cuchara.
Siglos atrás, cuando la vida era dura y el hambre se avistaba a tiro de piedra, la olla era la reina de la cocina.  Se comía a todas horas y en las cuatro estaciones. Se distinguía entre olla y olla podrida. La olla normal sólo llevaba un tipo de carne -normalmente de baja calidad- y la olla podrida se diferenciaba de su compañera en que ésta podría llevar hasta tres y cuatro carnes distintas. Ambas, por supuesto, con sus añadidos de verduras, tocino y garbanzos.

¿Por qué "podrida"?

                "Pudose decir podrida en quanto se cueze muy despacio, que casi lo que tiene dentro viene a deshazerse, y por esta razon se pudo decir podrida, como la fruta que se madura demasiado "
                 
(Diccionario Cobarrubias. 1611 ).

El primer silbido de la marmita con los primeros comentarios. Nos ponemos manos a la obra  con los entrantes.  Propuse a José Antonio hace unos días, como entrantes, pimientos del piquillo con cebolleta y langostinos  y también unas anchoas en pan con tomate. Gabriel pela los langostinos y yo pico la cebolla. José Antonio quitando las primeras impurezas a la olla (espumar decía mi madre). Van llegando los amigos. Antonio y Luis  los primeros. La charla se vuelve más animada. Las primeras cervezas y los vermuts.

La una y media y ya está casi todo preparado. La olla sigue silbando. Aparece  Emiliano. Llega con Miguelito que hasta ahora mismo –por su trabajo– ni él  mismo sabía si asistiría.

Hoy estamos todos. Pleno al quince. En un instante de silencio súbito e involuntario, alguien se acuerda del amigo definitivamente ausente. Se levantan las copas y brindamos por su recuerdo.

Miguel cuenta un chascarrillo. Nos hace reir. ¡Qué gracia tiene el granaino!. Aunque –ahora que caigo-  Miguel nació en Gador (Almeria).  ¡¡Ya me extrañaba a mí !!.

Las dos y pico y ya hay apetito.

Los pimientos y las anchoas duran poco. Han salido ricos y además es la “hora del cabrero”. Alberto los prueba de milagro. Llega el último.

A la mesa -camilla, madre y protectora, donde nos espera el cocido y su parto la pringá.

Aquí es donde se miden los hombres !  ¡Cómo huele este potage, Dios mío!. Blanco, espeso, y los garbanzos enteros pero tiernos.  José Antonio ya ha apartado las carnes y el tocino. ¡Que hermosa pringá!.  Se come y se charla. De cuando en cuando un silencio comunal. Hay momentos en que la charla y la cuchara son incompatibles. Yo repito y creo que los demás también.  Menos Miguelito al que tengo a mi izquierda y lo miro de reojo. Siempre fue de poco comer por cosas de su estómago y de la puñetera bilis, según me contó alguna vez. Luego la pringá. Algunos se vencen. El  vino se acompasa bien con las carnes y el resbaladizo tocino.

Enrique propone que el grupo haga una escapada fuera en alguna de nuestras reuniones mensuales.   Bilbao (o Bilbo amigo Alberto) es su apuesta. Alguien suelta Las Alpujarras. Mucho me temo que ahí quedarán estas propuestas -al igual que otras- como telarañas en el techo de los buenos deseos. Nunca el grupo tuvo el don de organizar algún viaje de placer.

Emiliano saca al ruedo de la controversia la ley de memoria histórica y la denigrante situación de las fosas comunes. Se anima la chara. Antonio, siempre con rabia en las venas, habla del carlismo y de los curas trabucaires, y no  recuerdo a cuento de qué.

Estamos ya en los postres, y esta vez nos vienen por partida doble. De luis el trotamundos, y del vasco Alberto. La  plática va apagándose como se apaga la tarde invernal.  Café y unos chupitos y “Consumatum est”.

Son las 6,15 de la tarde. Los amigos se despiden a las puertas del Círculo y se citan para la próxima comida.

Será en abril, cuando ya asome la primavera, y en Algámitas  las yemas de mis chopos se estén, pausadamente, cambiando en hojas.

 ... Si somos vivos. 





Pedro

domingo, 4 de marzo de 2018

Tertulia Alfonso Macua-1, 5 de febrero de 2018


Si hubiera que definir la expresión de las caras de los tertulianos –estábamos todos-, desde el comienzo de este encuentro, para mí sería la de perplejidad.

No obstante comienza una nueva etapa para los primerlunenses porque uno de sus componentes ya no está entre nosotros. Para mantener su recuerdo el título de ‘Encuentro” lo cambiaremos a “Tertulia Alfonso Macua” con ello cada mes, además de sentir su falta en el encuentro, cuando lo revivamos con la lectura de la crónica nos lo encontrarnos en el titular. De igual manera nuestros desconocidos lectores comprenderán que en esta tierra hasta un mínimo gesto es oportuno para no olvidar a un compañero y amigo. Repito, en esta tierra, tan proclive a vivir la muerte tanto como la vida, a enfrentarse a ella y no ocultarla para así vencerla y ponerla al nivel de lo cotidiano -entiéndase el porqué de la existencia de la tauromaquia-, nunca se olvidan los seres queridos en una permanente victoria de la vida y de la luz.

El día no era especialmente frío y las lluvias no acaban de llegar para limpiar el aire, campos y ciudades, recuperar acuíferos y pantanos. Sudar y enfriarse está a la orden del día. Enfriamientos, catarros, resfriados y también la gripe se extienden más de la cuenta. Situación que no ayuda mucho a un encuentro ya especialmente triste y de deseos contradictorios. Todo sigue estando muy reciente, apenas estamos a cuatro días de la pesadumbre del acto social de despedida junto a familiares y amigos. Por otra parte el grupo ha de reponerse de éste primer toro negro que nos embiste con tan mala saña que provoca la ausencia para siempre de un miembro del mismo y que nos guste o no marcará una nueva etapa ya comentada.

jueves, 8 de febrero de 2018

Fallecimiento de Alfonso Macua, 22 de enero de 2018

Hace escasamente un mes y una semana que nos vimos todos en la presentación de dos libros de Alfonso y su hermano, el acto en sí pudo ser una buena despedida de un alegre y satisfecho Alfonso, por un trabajo bien hecho y totalmente terminado.

No fue precisamente un encuentro de elprimerlunes, pero creo que esa presentación dejó plasmado uno de los valores de Alfonso: La acción, la práctica, era esa actitud de Alfonso de rematar los proyectos con este último y obligado paso que determina la plasmación de la teoría en ‘realidad’. Marcando el éxito o el fracaso, en el sentido de que las cosas tienen un principio y un fin o un principio y un archivo.

Sin la acción, para nada sirve el esfuerzo de analizar y saber incluso las soluciones si no se ponen en marcha las mismas. La dejadez, la desidia, la falta de constancia eran los virus que a Alfonso no le atacaban. Alfonso era un hombre eminentemente práctico. La prueba su gran amor a la encuadernación utilizando sus propias manos para hacer prácticos los libros por él escritos.

El problema, y en un encuentro Alfonso nos lo transmitió en el caso de Ocnos era: 

martes, 6 de febrero de 2018

Presentación ‘Demasiado Ignacio’ e “Ignacio Sánchez Mejías.Bastante más” 15 diciembre 2017



Día templado, si bien los últimos fueron días de temperaturas bajas en la normalidad de un otoño que se acaba y cede el testigo al húmedo y frío invierno, con la seguridad de que a una semana vista, las tinieblas serán derrotadas por la LUZ.

Llegué algo más temprano de las 15:00h, que era la hora estipulada, y encontré, aparte de los primerlunenses y a muchos amigos de Alfonso algunos de ellos comunes que saludé. La sala estaba repleta y distribuida en grupos que elucubraban sobre el acto. Alfonso iba y venía de un grupo a otro algo nervioso –cosa rara en él-, su hermano Juan Ignacio sentado con los Lara y Juan –hijo de Alfonso-  aquel pequeño que hacía largos en la piscina del club de tenis ya es todo un padrazo. Lo cierto es que al acto asistieron casi cuarenta personas. Ya estaban dispuestas en “L” las mesas para toda esta gente, en uno de los extremos, el más al sur, nos situamos los de elprimerlunes. Cercanos a la cruz de la ‘L’ se posicionaron Juan Ignacio y Alfonso ponentes y protagonistas del acto, sin olvidar la colaboración de nuestro amigo Pedro que declamó la poesía de Luis de Góngora (Córdoba 11 de julio de 1561 – ibídem 23 de mayo de 1627) tan conocida: “Ándeme yo caliente y ríase la gente”. Otro colaborador a destacar por su aportación gastronómica fue J. Antonio, todo el tiempo metido en faena.

¿Por qué este acto gastro-músico-literario, hoy 15 de diciembre de 2017?

La cuestión viene a cuento porque el origen del acto tenía su intríngulis.