jueves, 20 de septiembre de 2018

Tertulia Alfonso Macua-7. (27 de julio de 2018)


Esta tertulia, que se celebró en un restaurante de la zona, está en “construcción”, pero para permitir la secuencia de los encuentros la publicamos antes del encuentro del 10 de septiembre de 2018, que se publica a continuación.


Varios asistentes se disputan su redacción.

lunes, 16 de julio de 2018

Tertulia Alfonso Macua-6 (2 de julio de 2018)



Elección de icono:

No creo que haya la menor duda entre los tertulianos en que la imagen representativa de este encuentro, al menos en el aspecto gastronómico, tenía que ser la de las doradas sobre la base de verduras gratinadas salidas de las manos del chef J. Antonio.  Cierto también que me planteaba poner las cabrillas de Armando, nuestro último colega asociado y, que conste que no por cortesía sino por ser este un plato de viejas raíces sureñas cuyos ingredientes rigurosamente ha respetado; si bien no queda atrás el atrayente postre de flan o pudin de huevo de Luis.

El día era el ejemplo de toda la primavera que hemos tenido con nubes blancas de evolución diurna que dejaban huecos para ver un cielo de un potente azul añil. Cuando llegué estaban todos los posibles, no es lo habitual que llegue tan tarde, pero a veces hay razones inesperadas y lo mejor es que sean llevaderas...

Todo se me cruzó a la contra en esta mañana en la que Pedro, principal elemento para seleccionar un menú y para coordinar con J. Antonio la cuestión de intendencia, adelantó que no asistiría a la tertulia, -también lo hizo Alberto, una lástima sus ausencias- por tanto el segundo, que es un Gabriel siempre dispuesto a todo, se convertía en imprescindible, mientras yo tercero a gran distancia de ambos nada podía hacer. Avisé a J. Antonio que me dijo que atendiera al destino porque estaba todo controlado, y así fue según queda demostrado con las doradas de las que ya hablaremos más adelante.

Cabrillas:

Como principal entremés estaban las limpísimas, de buen tamaño, con los 'bichos' fuera y cómodas de comer por lo que los palillos de dientes fueron prácticamente innecesarios. El aliño que Armando utiliza es el clásico de los caracoles, si bien aquí en Sevilla se ha implantado para las cabrillas una suerte de salsa de tomate con ingredientes diferentes según el chef. Las más valoradas de esta ciudad son las de mis vecinos de Santa Cecília Ruperto y Pepa -su mujer- cuya receta es el secreto mejor guardado de su bar trianero.

Cuando tomo caracoles en los bares, en muchos pido un vasito -el que se utiliza para la manzanilla- del caldo en el que se han hecho para beberlo como acompañamiento, con él te bebes el bosque con sus arbustos e hierbas aromáticas. En el caso de Armando se echaron sopas para empapar el pan con ese caldo... ¡Hummm! Riquísimo.

Tertulia Alfonso Macua-5 (4 de junio de 2018)





Esta entrada está en “construcción”, pero para permitir la secuencia de los encuentros la publicamos antes del encuentro del 2 de julio de 2018, que se publica a continuación.

Gabriel

martes, 12 de junio de 2018

Tertulia Alfonso Macua 4. 7 de mayo de 2018



Me tocó, al final no me libré. Ahora que estoy jubilado tengo más trabajo que nunca, obligaciones mías, trabajo voluntario, trabajo al fin y a la postre.

Mis lagunas mentales son las que han sido siempre, enormes como mi mala memoria.

Satisfecha la advertencia imprescindible para todos aquellos que esperen la hondura de ideas que siempre ha recogido mi querido compañero Antonio, esta puede ser la otra crónica, la que realza la de los otros a fuer de pobre.
Crónica de la comida de la tertulia y almuerzo de los primeros lunes, en el florido y lluvioso, cuando no ventoso, mes de mayo del 2018 de la era cristiana, en su día séptimo.

Un permanente recuerdo a esa ligazón humana llamada Alfonso, aunque hemos de ir superando el complejo de huérfanos morales que se nos ha quedado, retomando la vida donde él nos la dejo dispuesta o como diría el aficionado Antonio, nos lo dejó todo preparado para entrar a matar, cortar las dos orejas y seguir toreando la vida que es un buen morlaco o varios.

Cuando llegué esperaba encontrar a Pedro, el recién ascendido pinche primero a chef y cual no fue mi sorpresa al comprobar que nuestro nuevo chef no estaba y José Antonio y Gabriel, habían tenido que asumir la carga del  acontecer entre los fogones.

Disculpas lógicas hay que aceptar de Pedro que, el día de su investidura, hubo de acontecer que su querida esposa fue citada para ciertos menesteres óseos por la sanidad, no sé si publica o privada, pero sanidad y huesos nos casan con bienestar, así que ahí tenemos al bueno de Pedro asistiendo con toda su capacidad de consuelo a su doliente, en esos y posteriores momentos, esposa.
Hubo en esta ocasión otras dos notables ausencias, la de Emiliano, que sigue haciendo las Américas y la de Miguel que tenía guardia, o algo de similar trascendencia, que le impidió la asistencia a tan importante evento.

Bacalao al pil-pil:



En esta ocasión el plato fuerte del almuerzo era Bacalao al pil pil cocinado por un vasco de los de antes, de esos que se caga en todo con toda la boca, porque tienen el corazón caliente y lleno de callos, que han vivido esas dos Españas de otro modo a como lo vivimos en el sur, su posguerra les ha durado demasiado. Técnica muy depurada la de este casi bilbaíno, no es la primera vez que lo asienta en el barro y lo condimenta con mucha paciencia. Toda una lección para pinches y aficionados cocinillas que le asistíamos en su quehacer entre lomos de bacalao desalado.

Entremeses:

De entremeses o como me gusta denominarlo, un cocinar distendido ahí, en la mesa de preparación, una copa entre ollas y fogones, amigos y cervezas, vinos o vermú's de nuestra tierra. 

miércoles, 18 de abril de 2018

Tertulia Alfonso Macua-3, 9 de abril de 2018


A las 11 (23h) de la noche, el maestro Pedro advierte, con tono de mayoral, "Gabriel, es menester que mañana estés listo temprano, que te iré a recoger para pasarnos por el mercao de Triana". Lo que mande, maestro, le contesté.

A las diez y media ya estaba en portal de mi bloque. Gabriel, cojones, que estoy aquí y no estás todavía. Estoy preparao, Don Pedro, estoy abajo al instante. 

Así comenzó la mañana, el paseo hasta la calle Pavia. Pedro, en el paseo deja su oficio de mayoral y se convierte en peregrino de Santiago, acompañante ameno e instruido y analista profundo de lo que ve. Una delicia de paseo con parada en el mercado de Triana. Todo se convierte en una inmensa y compleja exposición de naturalezas quietas y muy vivas.

A la llegada a Pavía nos encontramos la puerta abierta y la actividad rindiéndose a José Antonio, que nos recibe con un saludo sonriente, ejerciendo sin protagonismo.

Pedro replantea la jornada levemente programada e iniciada en Triana, previo los tres cigarrillos sueltos e ilegales, lego las dos ofertas de pan escoltado por Antonio.


martes, 17 de abril de 2018

Tertulia Alfonso Macua-2, 5 de marzo de 2018


El de noble pecho, el de corazón valiente, el sindicalista, hijo del trueno  ...

Tras diez años pergeñando crónicas, en loor de sus compañeros, el junco se venció.


Hasta aquí hemos llegado. A partir de ahora las crónicas  -nos advierte con el dedo levantado- las hacemos todos por riguroso orden de toca.  Después de estos diez años, si Antonio decide acabar con el monopolio de estas narraciones, sus razones tendrá. Se ha ganado el derecho a estar cansado. ¡Sic transit gloria mundi!

En estas -a partir de ahora- narraciones corales decido ser el primero. "Suerte, vista, y al toro”.

Es el encuentro del cinco de marzo. Toca comer y pegar la hebra. Seguimos con la "ceguera" del invierno y ha llovido poco, pero la mañana es de sol con algunas nubes altas.

A las once estoy debajo de la casa de Gabriel. Gabriel me da esquinazo y me cita en Plaza Nueva. Ya lo veo. He aquí la viva estampa de un fraile sin hábitos. Me comenta una oferta  bancaria que le parece extrañamente bondadosa. "Nadie da duros a cuatro pesetas", me dice.  "Y menos los bancos, Gabriel, y menos los bancos". Nos acercamos al Círculo, sorteando calles para evitar la Avenida. Por un momento .... No, no era posible. La puerta también es de un rojo furioso  y me confunde. La vespa roja, con el escudo de la Rioja, ya está por siempre huérfana de dueño. No la veré más.

Cuando llegamos, dentro, al fondo, está José Antonio. Saludos mensuales. José Antonio lleva ya un tiempo y ya está la rechoncha olla cociendo la olla. Por metonimia "olla" puede designar tanto el continente como el contenido. Emiliano, por aquello del invierno y porque la tomamos muy de vez en cuando, la propuso como ejemplo de comida consistente, auténtica comida de cuchara.
Siglos atrás, cuando la vida era dura y el hambre se avistaba a tiro de piedra, la olla era la reina de la cocina.  Se comía a todas horas y en las cuatro estaciones. Se distinguía entre olla y olla podrida. La olla normal sólo llevaba un tipo de carne -normalmente de baja calidad- y la olla podrida se diferenciaba de su compañera en que ésta podría llevar hasta tres y cuatro carnes distintas. Ambas, por supuesto, con sus añadidos de verduras, tocino y garbanzos.

¿Por qué "podrida"?

                "Pudose decir podrida en quanto se cueze muy despacio, que casi lo que tiene dentro viene a deshazerse, y por esta razon se pudo decir podrida, como la fruta que se madura demasiado "
                 
(Diccionario Cobarrubias. 1611 ).

El primer silbido de la marmita con los primeros comentarios. Nos ponemos manos a la obra  con los entrantes.  Propuse a José Antonio hace unos días, como entrantes, pimientos del piquillo con cebolleta y langostinos  y también unas anchoas en pan con tomate. Gabriel pela los langostinos y yo pico la cebolla. José Antonio quitando las primeras impurezas a la olla (espumar decía mi madre). Van llegando los amigos. Antonio y Luis  los primeros. La charla se vuelve más animada. Las primeras cervezas y los vermuts.

La una y media y ya está casi todo preparado. La olla sigue silbando. Aparece  Emiliano. Llega con Miguelito que hasta ahora mismo –por su trabajo– ni él  mismo sabía si asistiría.

Hoy estamos todos. Pleno al quince. En un instante de silencio súbito e involuntario, alguien se acuerda del amigo definitivamente ausente. Se levantan las copas y brindamos por su recuerdo.

Miguel cuenta un chascarrillo. Nos hace reir. ¡Qué gracia tiene el granaino!. Aunque –ahora que caigo-  Miguel nació en Gador (Almeria).  ¡¡Ya me extrañaba a mí !!.

Las dos y pico y ya hay apetito.

Los pimientos y las anchoas duran poco. Han salido ricos y además es la “hora del cabrero”. Alberto los prueba de milagro. Llega el último.

A la mesa -camilla, madre y protectora, donde nos espera el cocido y su parto la pringá.

Aquí es donde se miden los hombres !  ¡Cómo huele este potage, Dios mío!. Blanco, espeso, y los garbanzos enteros pero tiernos.  José Antonio ya ha apartado las carnes y el tocino. ¡Que hermosa pringá!.  Se come y se charla. De cuando en cuando un silencio comunal. Hay momentos en que la charla y la cuchara son incompatibles. Yo repito y creo que los demás también.  Menos Miguelito al que tengo a mi izquierda y lo miro de reojo. Siempre fue de poco comer por cosas de su estómago y de la puñetera bilis, según me contó alguna vez. Luego la pringá. Algunos se vencen. El  vino se acompasa bien con las carnes y el resbaladizo tocino.

Enrique propone que el grupo haga una escapada fuera en alguna de nuestras reuniones mensuales.   Bilbao (o Bilbo amigo Alberto) es su apuesta. Alguien suelta Las Alpujarras. Mucho me temo que ahí quedarán estas propuestas -al igual que otras- como telarañas en el techo de los buenos deseos. Nunca el grupo tuvo el don de organizar algún viaje de placer.

Emiliano saca al ruedo de la controversia la ley de memoria histórica y la denigrante situación de las fosas comunes. Se anima la chara. Antonio, siempre con rabia en las venas, habla del carlismo y de los curas trabucaires, y no  recuerdo a cuento de qué.

Estamos ya en los postres, y esta vez nos vienen por partida doble. De luis el trotamundos, y del vasco Alberto. La  plática va apagándose como se apaga la tarde invernal.  Café y unos chupitos y “Consumatum est”.

Son las 6,15 de la tarde. Los amigos se despiden a las puertas del Círculo y se citan para la próxima comida.

Será en abril, cuando ya asome la primavera, y en Algámitas  las yemas de mis chopos se estén, pausadamente, cambiando en hojas.

 ... Si somos vivos. 





Pedro